
Esto tenía que ser así. Yo tenía que encapricharme
de ti y tú enfermarte de mí. ¿Para qué? Para saldar
cuentas.
Pero créeme cuando digo que no puedo pedir
suficiente disculpas. Créeme cuando digo que acepto
mi castigo, pero que me arrepiento en silencio.
Todo se devuelve, lo sé bien. Pero en serio me acostumbré
a tu sonrisa. En serio me encantaban tus estupideces...
de verdad necesitaba tus besos.
Quizá nadie sepa lo que de verdad siento por ti.
Quizá todos piensen que me da lo mismo, porque eso
proyecto, pero realmente mataría por otra oportunidad,
por muy poco que me convenga o por muy poco que lo
merezca.
Me hiciste sonreír tantas veces y rabiar tantas otras,
pero sólo me hiciste llorar una y juro que fue la más dolorosa
No tengo palabras para describir lo que me hiciste sentir, lo
que me hiciste callar y lo que me hiciste TEMBLAR...
Eres tan básico, casi un imbécil, pero me robaste tantas cosas
que siempre te llevaré dentro como el tarado que me inventó
un cuento verde limón y que lo rompió con la delicadeza de una
princesa.
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